En el Congreso ya se asoma una discusión que puede cambiar la forma en que se elige el poder en México, y Kenia López Rabadán quiso dejar clara su postura desde el inicio. La presidenta de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados advirtió que una reforma político-electoral mal hecha no solo afecta a los partidos, sino directamente a la gente, porque toca el corazón de la democracia: el valor del voto.
En un encuentro con medios en San Lázaro, la diputada explicó que cambiar las reglas electorales no es un asunto técnico ni de especialistas, sino una decisión que impacta la vida pública del país por décadas. Por eso insistió en que cualquier reforma debe construirse con consenso y no con mayorías impuestas. En palabras sencillas, nadie debe cambiar el reglamento del juego mientras está jugando.
López Rabadán puso énfasis en uno de los reclamos más comunes entre los ciudadanos: que el voto muchas veces no se traduce de forma justa en el Congreso. Señaló que la sobrerrepresentación distorsiona la voluntad popular y genera gobiernos o mayorías que no reflejan lo que la gente decidió en las urnas. Para ella, cada voto debe valer lo mismo, sin excepciones.
Otro de los puntos que destacó fue la importancia de mantener árbitros electorales independientes. Defendió que el INE y el Tribunal Electoral sigan tomando decisiones sin presiones políticas, porque cuando el gobierno controla al árbitro, la competencia deja de ser pareja. En la misma lógica, subrayó que los recursos públicos no deben usarse para favorecer candidaturas ni partidos.
La diputada también abordó un tema sensible: la presencia del crimen organizado en la política. Fue tajante al señalar que no puede haber elecciones limpias si hay dinero ilegal, amenazas o pactos con delincuentes. Por eso, sostuvo que el financiamiento público a los partidos sigue siendo necesario, ya que reduce el riesgo de que el dinero sucio entre a las campañas.
Además, recordó que los programas sociales son derechos constitucionales y no herramientas electorales. Condicionar apoyos o usarlos para presionar el voto, dijo, atenta contra la dignidad de las personas y debilita la democracia. Incluso planteó discutir figuras como la segunda vuelta electoral para que los gobiernos tengan un respaldo ciudadano más amplio y legítimo.
Al cerrar su mensaje, Kenia López Rabadán hizo un llamado a la responsabilidad histórica del Congreso. Aseguró que legislar con visión democrática, y no con intereses de corto plazo, es la única forma de garantizar que las elecciones sigan siendo un reflejo real de la voluntad ciudadana.