1 de junio de 2026 Radar Empresarial · Información para decidir, crecer e invertir
Negocios

Incertidumbre, inseguridad y política frenan proyectos

Por admin · 1 de junio de 2026 · 4 min

México recibió 23 mil 591 millones de dólares de inversión extranjera directa durante el primer trimestre de 2026, la cifra más alta registrada para un periodo similar. Sin embargo, el tablero económico muestra una segunda realidad: dentro del país, la inversión productiva pierde fuerza y las empresas siguen midiendo con cuidado cada paso antes de ampliar una planta, comprar maquinaria o abrir nuevas operaciones.

El contraste no significa que el capital extranjero haya dejado de llegar ni que todas las empresas estén cancelando proyectos. Muestra que la inversión avanza a dos velocidades. Mientras los flujos provenientes del exterior alcanzan un máximo trimestral, la formación bruta de capital fijo, que permite medir la inversión en activos utilizados durante más de un año, cayó 0.8% mensual y 3.6% anual en febrero, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía.

La señal más clara aparece en maquinaria y equipo. Este componente retrocedió 2.3% frente a enero y 9.1% en comparación con febrero de 2025. En otras palabras, el gasto destinado a incorporar herramientas, vehículos, equipos industriales y otros bienes para producir más perdió terreno. La construcción, en cambio, avanzó apenas 0.1% mensual y 1.5% anual.

El desglose por comprador también prende focos amarillos. Con cifras originales del INEGI, la inversión privada disminuyó 5.4% anual en febrero y acumuló una caída de 5% durante los primeros dos meses de 2026. La inversión pública creció 3.5% anual en el mismo mes, pero no alcanzó a compensar la debilidad del gasto privado.

La cautela se observa también en las encuestas empresariales. El Indicador Global de Opinión Empresarial de Confianza se ubicó en 48.2 puntos durante abril, con una baja mensual de 0.2 puntos y una reducción anual de 0.4 puntos. El indicador suma 14 meses por debajo del umbral de 50 puntos, nivel que separa una percepción favorable de una lectura menos optimista sobre la economía y las empresas.

Cuando la pregunta es directa —si este es un momento adecuado para invertir—, el semáforo permanece lejos del verde. En manufacturas, el indicador se ubicó en 34.1 puntos; en construcción, en 28; en comercio, en 31.5; y en servicios privados no financieros, en 33. Ninguno de los sectores alcanzó el umbral favorable de 50 puntos.

La Confederación Patronal de la República Mexicana documentó una lectura similar en su medición más reciente. Solamente 39.5% de las empresas encuestadas consideró que el país ofrece condiciones propicias para invertir. El estudio, elaborado con respuestas de 3 mil 850 compañías de las 32 entidades federativas, identificó como principales obstáculos la incertidumbre económica, con 26.1%; la inseguridad, con 20.4%; y el contexto político, con 18.4%.

El costo de la incertidumbre no siempre aparece de inmediato en una cortina cerrada o en una nave industrial vacía. Puede verse en decisiones más discretas: una línea de producción que no se amplía, una flotilla que tarda más en renovarse, una compra de equipo que se manda a la siguiente reunión de presupuesto o una contratación que se deja en pausa. Cada proyecto aplazado reduce la velocidad con la que una empresa puede elevar su productividad.

La inversión extranjera directa tampoco debe confundirse automáticamente con nuevas fábricas o capital completamente nuevo. Este indicador puede incluir nuevas inversiones, reinversión de utilidades y operaciones financieras entre compañías relacionadas. Por ello, el récord trimestral es relevante, pero necesita analizarse junto con su composición para saber cuánto dinero se dirige a ampliar capacidad productiva y cuánto corresponde a recursos generados por empresas que ya operan en México.

El entorno general también pesa en las expectativas. En la encuesta de abril del Banco de México, la mediana de crecimiento esperado para 2026 bajó de 1.49% a 1.38%. Los especialistas consultados ubicaron a la gobernanza como el principal grupo de factores que podría limitar la actividad económica durante los próximos seis meses, con 39% de las respuestas, seguido de las condiciones externas, con 29%, y las condiciones económicas internas, con 22%.

Entre los problemas específicos señalados por los analistas aparecen la inseguridad pública, con 17% de las respuestas; la política sobre comercio exterior, con 14%; la ausencia de cambios estructurales, con 9%; y otros problemas relacionados con la falta de Estado de derecho, también con 9%. La incertidumbre no proviene de un solo frente: se construye con señales internas, riesgos externos y dudas sobre las reglas del juego.

México conserva ventajas para atraer capital: su cercanía con Estados Unidos, su capacidad manufacturera, sus cadenas de proveeduría y su acceso comercial a distintos mercados. El reto está en convertir esas ventajas en inversiones que bajen del anuncio a la fábrica, del comunicado a la maquinaria instalada y de la expectativa al empleo formal.

El récord de inversión extranjera permite hablar de oportunidades. La caída de la inversión fija interna obliga a mirar el otro lado del mostrador. Mientras las empresas no recuperen confianza para comprometer recursos de largo plazo, la economía seguirá avanzando con una parte del motor encendida y otra todavía en espera.

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